Nacimos como ferretería en un bonito pueblo de la subbética Cordobesa llamado Cabra, al que invitamos a visitar por su belleza.

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Sobre el año 1990 empezamos con la distribución y reparación de máquinas de coser Alfa. Con todos estos años de experiencia en la venta y reparación, ampliamos nuestro canal de venta a internet y en el año 2015 nace mimaquina.es, con el propósito de poder llegar mucho más allá del cliente de a pie.

 

Actualmente, internet es uno de nuestros principales focos de atención, convirtiéndonos en una referencia a nivel nacional como tienda online de máquinas de coser, recambios y accesorios de costura.

Nos centramos en dar un buen asesoramiento gracias a haber formado un equipo de especialistas en el sector, ofrecer los mejores productos de las mejores marcas y seguir creciendo junto a nuestros clientes, lo más importante.

Seguiremos creciendo contigo…

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Máquina de coser - Wikipedia, la enciclopedia libre

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Historia de la máquina de coser.

Una máquina de coser es una máquina utilizada para coser tela y otros materiales con hilo. Fueron inventadas durante la primera revolución industrial para disminuir la cantidad de trabajo de costura en las empresas textiles. Desde la invención de la primera máquina de coser, atribuida a Thomas Saint en Londres, en 1790,1​ se ha mejorado notablemente su eficiencia y productividad en la industria textil......

Las máquinas de coser domésticas están diseñadas para que una persona pueda coser artículos individuales utilizando un cierto tipo de puntada. En una máquina de coser moderna la tela se desliza por la máquina sin necesidad de agujas ni dedales, haciendo la tarea más rápidamente que con costura manual. Las máquinas industriales, por otro lado, son más grandes y rápidas, facilitando una mejor producción de tejidos.

Las máquinas de coser pueden hacer variedad de puntadas rectas o en patrones. Incluyen medios para arrastrar, sujetar y mover la tela bajo la aguja de coser para formar el patrón de la puntada. La mayoría de las máquinas de coser caseras y algunas industriales usan puntos de cadena o cadeneta.

A inicios de 1800 las costura se hacían a mano; las familias remendaban los pantalones, camisas, zapatos y vestidos con una aguja e hilo, pero la historia de la máquina de coser no existiría sin el antiguo arte de coser a mano, el cual existe hace más de 10.000 años, cuando las primeras agujas se hicieron con huesos o cuernos de animales y el hilo hecho de tendones de animales.2

Aunque la primera patente para una máquina de coser, para puntos de cadeneta, se le concede al inglés Thomas Saint en 1790, esta estaba diseñada para coser piel y tela, usaba un único hilo y formaba una puntada en cadena,3​ 35 años antes, al ingeniero alemán Charles Fredrick Wiesenthal, afincado en Inglaterra, se le otorga la primera patente para una aguja de coser adaptada para una máquina.4

La típica estructura de la máquina de coser se compone de una base en la cual se apoya el brazo de la máquina. En la base se encuentran los mecanismos para el arrastre de la tela y en el brazo se encuentran los mecanismos de movimiento de la aguja. Por fuera están las poleas que determinan la tensión del hilo. Se suelen encontrar en el cuerpo de la máquina los controles del largo de la puntada, de la tensión del hilo superior e inferior, y de presión del prensatelas. El cuerpo incluye también un mecanismo de bobinado del hilo inferior que sirve para también conseguir buena estructura en todo lo que queramos coser.

   

    

    

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Alfa (empresa de España)

Alfa (empresa de España) - Wikipedia, la enciclopedia libre

El Grupo empresarial Alfa, es un grupo industrial metalúrgico ubicado en la ciudad guipuzcoana de Éibar en el País Vasco (España). Es mundialmente conocida por lo que fue su producto estrella, las máquinas de coser, que todavía sigue comercializando. Es un grupo muy diversificado con áreas tecnológicamente avanzadas como la microfusión de aluminio.

Fundada en 1920 fue la primera empresa cooperativa del País Vasco y una de las pioneras en España. Su producción inicial estaba centrada en la fabricación de armas de fuego, como era entonces habitual en Eibar, aun que pronto pasó a fabricar máquinas de coser, el producto que fue motor de crecimiento de todo el consorcio, que llegó a tener más de 1.500 trabajadores y abarcando una gran diversidad de productos. Como cooperativa surgida del movimiento obrero y de un sindicato, la fundó la Unión General de Trabajadores (UGT), ofreció a sus trabajadores y socios toda cllase de servicios, desde economatos y viviendas hasta escuelas y centros médicos.

El Grupo Alfa está formado por 14 empresas que desarrollan su actividad en diferentes áreas que van desde el pequeño electrodoméstico hasta la estampación industrial pasando por la fundición de aluminio y bronce. El 80% del negocio del Grupo Alfa está relacionado con las áreas de estampación en frío, mecanizados y microfusión. El grupo tiene una plantilla de unos 800 trabajadores y sus productos de venden, aparte del gran público, a empresas de sectores de automoción, aeronáutica, defensa, agrícola y elevación.

Historia[editar]

La Sociedad Anónima Cooperativa de Producción de Armas de Fuego Alfa se fundó el 28 de octubre de 1920 siendo uno de los primeros proyectos cooperativos en el País Vasco y de los pioneros en España (a partir de 1897 las diferentes agrupaciones socialistas de Guipúzcoa comenzaron a tener en cuenta los proyectos cooperativos, ya en 1892 se creó en Eibar la Cooperativa la Eibarresa que fabricaba cañones de escopeta). Sus raíces se hunden en las luchas obreras que el sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) y el Sindicato de Obreros Pistoleros así como el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) lideraron en Éibar a comienzos del año 1920. La larga huelga y posterior cierre patronal, realizada en, la entonces, villa armera, fue el catalizador para que un grupo de obreros afiliados y próximos a la UGT se decidiera a organizar una sociedad cooperativa, con un capital social de 25.000 pts dividido en acciones de 50 pst. (otras fuentes indican que fueron 300.000 pts divididas en 6.000 acciones nominativas de 50 pts. y una aportación de 75.000 pts realiza por el Sindicato del Metal de Vizcaya)1​) Era también una experiencia novedosa dentro del socialismo español. Como no podía ser de otra forma, los productos que decidieron fabricar fueron las armas. Fundaron la Sociedad Anónima Cooperativa Mercantil y de Producción de Armas de Fuego, Alfa con un capital social de 300.000 pts.

Mientras se dilataba así el conflicto, durando, no semanas, sino meses, con la vana esperanza, los patronos de reducir por hambre a los obreros, éstos, aparte de los arbitrios ordinarios y extraordinarios de la solidaridad que pusieron en marcha, alumbraron una iniciativa trascendental. Con objeto de evidenciar la sinrazón de la actitud patronal y su injustificable intransigencia, los obreros se propusieron montar una fábrica para manufacturar justamente aquel mismo producto sobre que versaba la disputa (revólveres), trabajando en las condiciones objeto de la reclamación, produciendo calidad y realizando utilidades normales, según se prometían de lo que les venían a decir los números. Y ya que los fabricantes se habían metido a sindicalistas, el sindicato obrero se metería a fabricante, y no pararían las cosas hasta que la idea estuviese convertida en realidad y manifiesta aquella evidencia.2

El primer consejo de administración lo formaron los trabajadores Joaquín Tellería, como presidente; Eusebio Alustiza, como secretario; Benito del Barrio, como tesorero; Florenco Alonso, vocal; Telesforo Ocamica, vocal; José Barrutia, vocal y Diego Osa, vocal.

De las armas a la máquina de coser[editar]

Los primeros talleres se establecieron en las antiguas instalaciones de Kirikixuanekua y producían revólveres Smith Wesson de calibre 32 y 38. En 1921 registró la marca "Alfa" y desde 1922 aparece en las patentes que la sociedad registra. Adquieren los talleres armeros de Hijos de Ángel Echevería y los de Gaspar Arizaga que se ubicaban en la calle Vista Alegre, arriendan unos locales vecinos pertenecientes a Víctor Arana.1

En 1924 compran un solar de 760 m² situado al lado del río Ego en la calle San Andrés a Ángel Artamendi y encargan a arquitecto Augusto Aguirre el proyecto de construcción de las nuevas instalaciones, que serían el núcleo de su sede hasta finales del siglo XX, donde llegó a ocupar 19.000 m². Para entonces ya se denominaba Sociedad de Manufacturas Armero-especialistas Reunidas (Alfa). La producci´çon se centraba en el arma corta en concreto en pistolas semiautomáticas Browning y revólveres sistema Smith & Wesson de calibres 32 y 38 con una producción regular de 25 revólveres al día.3

La crisis del sector armero les obligó a buscar otros productos y el 4 de febrero de 1925 acuerdan la fabricación de máquinas de coser, que sería su producto principal hasta la crisis de los años ochenta del siglo XX. Para entonces ya se había construido una nueva sede en la calle del paseo San Andrés donde permaneció hasta los primeros años del siglo xxi cuando se cambió a su nueva sede en la calle "Torrekua" ocupando los terrenos de la antigua Star. La elección y la preparación del producto fue exitosa e impulso a la empresa a ser la primera productora de máquinas de coser de España. Es de resaltar el papel jugado en esta etapa por Toribio Echeverría que fue gerente de la empresa en ese tiempo.

La introducción de la máquina de coser se realizó muy lentamente. Si en 1925 comenzaron la producción de este producto, dos años después, en 1927, producían 175 unidades anualmente. Cuando en 1928 el Estado le encarga 880 máquinas para equipar las escuelas nacionales de enseñanza femenina la fama de Alfa era ya reconocida.4​ Poco después ya era capaz de fabricar más de 12.000 unidades anualmente. En 1933 la empresa vendió 2141 revólveres y fabricó 13.009 máquinas de coser.3

En 1932 abandona la producción de armas y cambia de denominación pasando a llamarse Sociedad Anónima Cooperativa ALFA. Desde sus inicios mantuvo una presencia muya activa en la publicidad de sus productos así como una dinámica de expansión y presencia comercial en diferentes lugares, dentro y fuera de España.

Después de la guerra civil[editar]

La guerra diezmó la cooperativa. Con sus trabajadores muertos o perseguidos, el sindicato y el partido proscritos, las instalaciones destruidas, pues Éibar había permanecido en el mismo frente de guerra desde septiembre de 1936 hasta abril de 1937. Un año después del fin de la guerra, en 1940, con ayuda del Banco de San Sebastián, quien se convierte en accionista principal, se procede a la reconstrucción de la empresa. En noviembre de 1940 de lleva a cabo la cesión de bienes de la antigua "Sociedad Anónima Cooperativa Alfa" a favor de la nueva sociedad "Máquinas de Coser Alfa, S.A." y se inicia la producción con 134 trabajadores.

Aprovechando que la Guerra Europea mantenía a la potente industria de la máquina de coser, en especial a Singer, ocupada con la producción de armamento, Alfa cubre el espacio dejado por ellas y llega a fabricar ese mismo año de su reinauguración hasta 50.000 unidades.4​ En 1951 se alcanza el punto álgido de producción.

En 1953 se inaugura la fundición, la microfusión a la cera perdida (una de las pionera en Europa) y pone en marcha dos grandes máquinas transferts adquiridas a la empresa francesa Renault, emprendiendo con ello un amplio desarrollo en todas las áreas y diversificando sus producción.

En 1960 se lanza el modelo de máquina de coser 42, que sustituye a los 20 y 40, y cinco años después el 65 que incorpora un motor y del que se fabricaron más de 10 000 unidades.

Se inicia la exportación de máquinas de coser en 1946 llegando a establecer una red comercial propia en los años sesenta que incluía organizaciones comerciales propias en Inglaterra y Francia y una planta industrial en México y distribuyendo el producto en más de 70 países. A finales de los años sesenta y comienzo de los setenta desarrolla una diversificación de productos y de participación con otras empresas (Muebles Zarautz, Serveta Industrial S.A, Revestimiento de Poliéster...) manteniendo siempre la máquina de coser como referencia. La inauguración de la nueva planta de microfusión, en 1975, marcó el punto alto del desarrollo de la sociedad que se remata con la planta de microfusión de aluminio. El edificio de la microfusión proyectado por Miguel Ángel Lazpita es una simbiosis entre los recursos tradicionales de la construcción fabril y la innovación de la arquitectura de la década de 1970.

Alfa se convirtió en la empresa más importante de la ciudad de Éibar manteniendo su carácter cooperativo y social. A la vez que crecía se desarrollaba una serie de servicios sociales y beneficios para sus trabajadores. Estos disponían:

  • Fondos para fines Benéficos Sociales en 1931.
  • Caja de previsión y Socorro para obreros y empleados en 1941.
  • Caja de previsión Laboral de Máquinas de Coser Alfa en 1947.
  • Viviendas.
  • Residencia.
  • Comedores.
  • Economato.
  • Biblioteca.
  • Colonia de veraneo para los niños, en Ondárroa.
  • Escuelas, en 1957 constituye el patronato de Escuelas Primarias y en 1960 construye un edificio para escuelas primarias.
  • Programa de becas.

Diversificación[editar]

Aun teniendo la máquina de coser como producto principal y desarrollando toda una infraestructura industrial y de ventas en torno suyo, Alfa realizó una importante diversificación de productos así como de empresas filiales. A partir de los años 70 del siglo XX, se vio obligada a buscar productos alternativos y llegó a fabricar empaquetadoras de basura, aparatos de menaje, limpiazapatos, motores fuera borda, placas solares, calefactores, muebles metálicos, etc.

Hitos[editar]

  • 1933 Creación de un fondo para fines Benéfico Sociales.
  • 1936 Jornada laboral de 8 horas y 300 días de trabajo al año.
  • 1945 Estipulación de pagas extraordinarias, una en San Juan (fiesta local) en la que se abonaba el 80% en metálico y el 20% en acciones y otra en Navidad.
  • 1947 se crea la Caja de Previsión Laboral de la empresa (pagas de viudedad, orfandad, jubilación, enfermedad...)
  • 1967 se establecen 20 días de vacaciones anuales.

Alfa y Éibar[editar]

El espíritu progresista y de trabajo que siempre destacó en la ciudad de Éibar tuvo su mayor símbolo en la cooperativa Alfa. La mayoría del capital social, las decisiones empresariales, estaban en manos de los obreros. La estructura de servicios de todo tipo que se creó, el éxito de la producción y la riqueza que Alfa, junto con las que otras industria eibarresas generaron, contribuyeron a una explosión demográfica que atrajo gentes de todos los lugares de España e influyó, con su expansión, en todo el País Vasco. Se cristalizó una forma de ser y de entender la vida y el trabajo.